La Eneida
La Eneida tan firmes." Tal diciendo abrazaba a los hombros y las diestras
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de ambos, y regaba de llanto su rostro y sus mejillas.
"¿Qué para vosotros, guerreros, qué recompensa digna
pagar se puede por esa hazaña? Lo mejor en seguida
os lo darán los dioses yvosotros mismos: os pagará muy pronto
el resto el piadoso Eneas y, con su edad entera,
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Ascanio, que nunca olvida méritos tan grandes."
"Yo, por mi parte -afirma Ascanio-, para quien la esperanza sola
está en la vuelta de mi padre, a vosotros os pongo por testigos,
Niso, por los grandes Penates y el Lar de Asáraco y el templo
de la canosa Vesta: sea cual sea mi confianza y mi fortuna,