La Eneida
La Eneida 260
la pongo en vuestro pecho. Buscadme a mi padre,
devolvedme su presencia; nada será triste si lo recupero.
Os daré dos copas llenas de relieves, terminadas
en plata, que mi padre tomó tras la derrota de Arisba,
con dos trípodes iguales, dos grandes talentos de oro,
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una cratera antigua que me dio la sidonia Dido.
Ahora, si me cupiera conquistar vencedor Italia,
hacerme con el reino y repartir el botín a suertes,
viste con qué caballo iba Turno y con qué armas, todo
de oro; pues ese caballo y su escudo y su rojo penacho,
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son ya tu premio, Niso, libres del sorteo.
Mi padre por su parte dos veces seis madres
bien elegidas y cautivos y todos con sus armas,