La Eneida
La Eneida de los principales, jóvenes y viejos, así como el hermoso Julo,
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haciendo gala antes de tiempo de ánimo y cuidado de hombre,
les daba muchos encargos para su padre; mas todo
dispersan las brisas y lo entregan sin sentido a las nubes.
Cruzan saliendo los fosos y entre las sombras de la noche
se dirigen al campo enemigo, pero antes serían causa
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de muerte para muchos. Los ven tendidos en la hierba
por el vino y el sueño, carros de pie en la playa,
hombres entre ruedas y arreos, las armas por el suelo
y entre las copas. El hijo de Hírtaco así dijo el primero:
"Euríalo, es el momento de atacar, la ocasión a ello nos invita.