La Eneida
La Eneida 550
cual la fiera acosada por densa corona de cazadores
se revuelve contra las flechas y se arroja a la muerte
a sabiendas y se lanza de un salto sobre los venablos,
no de otro modo el joven a morir entre los enemigos
se lanza, y corre allí donde más densas son las flechas.
555
Lico, por su parte, mucho mejor con los pies, entre los enemigos
y entre sus armas busca los muros huyendo y se empeña
en tocar con la mano su parte más alta y las diestras de sus compañeros.
Turno le sigue igual con los pies que con las flechas
y, vencedor, le increpa: "¿Pensabas poder escaparte,
560
loco, de nuestras manos?" Y lo agarra colgado
como estaba y lo arranca con gran parte del muro.