La Eneida
La Eneida Como cuando a una liebre o a un cisne de blanco cuerpo
lo toma en sus garras el escudero de Jove ganando altura,
o el lobo de Marte se lleva del redil a un cordero
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que reclama su madre con muchos balidos. De todas partes
se alza el clamor: entran y rellenan con tierra los fosos,
lanzan otros a los tejados teas encendidas.
Ilioneo con un peñasco y un enorme trozo de monte
a Lucetio que se acercaba a la puerta con su antorcha,
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Líger a Ematión, a Corineo abate Asilas,
hábil éste con la jabalina y aquél de lejos con la flecha que engaña;
Céneo a Ortigio, al vencedor Céneo Turno,
Turno a Itis y Clonio, y a Prómolo y Dioxipo,
y a Ságaris y a Idas que las altas torres defendía;