La Eneida
La Eneida 575
Capis a Priverno, a quien había alcanzado primero
la lanza ligera de Temillas: deja, loco, el escudo y se lleva
la mano a la herida, así que llega volando una flecha
y le clava la mano al costado izquierdo y desgarra
con su herida mortal el camino escondido del aliento.
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Estaba el hijo de Arcente con egregias armas
revestido de su clámide bordada y brillante de púrpura hibera,
con hermoso aspecto, al que su padre Arcente había enviado
criado en el bosque de Marte junto a los arroyos
del Simeto, donde el altar benigno de Palico y pingüe:
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dejando las lanzas Mecencio su honda estridente