La Eneida
La Eneida volteó tres veces en torno a su cabeza con la correa,
y golpeó de frente el centro de sus sienes con plomo
fundido y lo dejó tendido en la arena del suelo.
Se dice que entonces por primera vez lanzó en la guerra
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una rápida flecha Ascanio, acostumbrado como estaba a asustar
a fieras huidizas, y tumbó con su mano al fuerte Numano,
apodado Rémulo, que hacía poco se había unido
en matrimonio con la hermosa pequeña de Turno.
Iba en primera fila dando voces dignas e indignas
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de decir y con el pecho henchido de su nuevo
poder, y avanzaba orgulloso gritando:
"¿No os avergüenza estar de nuevo asediados tras una empalizada,
frigios dos veces prisioneros, y levantar una muralla ante la muerte?