La Eneida
La Eneida 610
apague las fuerzas de nuestro pecho ni altere su vigor:
ceñimos nuestras canas con el yelmo y traer nos agrada
constantemente nuevos botines y vivir de la rapiña.
A vosotros os va la ropa teñida de púrpura brillante
y de azafrán, os gusta la indolencia y entregaros a la danza,
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y tienen mangas vuestras túnicas y cintas vuestras mitras.
¡Oh, frigias en verdad, más que frigios! Andad por las cumbres
del Díndimo donde soléis escuchar el canto de la flauta.
Que os llaman los tímpanos y el boj berecintio de la Madre
del Ida; dejad las armas a los hombres y soltad el hierro."
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Que así se jactase gritando amenazas