La Eneida
La Eneida para qué al rey de las tormentas y los vientos furiosos
lanzados desde Eolia, o a Iris enviada por las nubes?
Ahora incluso a los Manes (esto era cuanto quedaba
por probar) provoca y Alecto, enviada de pronto a lo alto,
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anda como loca por las ciudades de Italia.
Nada me mueve ya el imperio. Lo hemos estado esperando,
mientras hubo fortuna. Que venzan quienes quieras que venzan.
Si ninguna región deja para los teucros tu esposa
cruel, padre mío, por las ruinas humeantes de Troya
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destruida te pido: permíteme sacar de entre las armas
incólume a Ascanio, deja que sobreviva mi nieto.
Que Eneas se vea arrojado a aguas desconocidas, sea,
y que vaya por donde le consienta Fortuna:
pero que sea yo capaz de proteger a aquél y librarlo de una cruel guerra.