La Eneida
La Eneida invisibles anunciando a los marinos los vientos que llegan.
Entonces el padre todopoderoso que ostenta el mando de las cosas
100
comienza (mientras él habla calla la alta morada de los dioses,
tiembla la tierra desde el fondo, el alto éter enmudece,
se posan entonces los Céfiros y aquieta el mar su plácida llanura):
"Recibid, pues, estas palabras mías y clavadlas en vuestros corazones.
Puesto que no es posible unir a ausonios y troyanos
105
en un pacto ni encuentra su final vuestra discordia,
sea cual sea la fortuna que hoy tiene cada cual, sea
como sea la esperanza que labra, rútulo o troyano, no haré yo distinciones,
bien que por los hados de los ítalos se asedie el campamento,
bien por un mal paso de Troya y siniestros presagios.