La Eneida
La Eneida Y Juno, llorando: "¿Y qué si lo que de palabra te pesa
lo concedieras en tu corazón y se otorgase esta vida a Turno?
Ahora le aguarda, inocente, un grave fin, o yo me engaño
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sobre la verdad. Porque ¡ojalá sea yo burlada por un falso
temor y cambies tus planes, tú que puedes, para bien!"
Luego que pronunció estas palabras se lanzó de inmediato
desde el alto cielo envuelta en una nube y trayendo por los aires la tormenta,
y se encaminó al frente de Ilión y al campo laurente.
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Luego la diosa con una vana nube una tenue sombra sin fuerzas
a semejanza de Eneas (prodigio de ver maravilloso)
adorna con las armas dardanias y el escudo y los penachos