La Eneida
La Eneida sino que vuela a lo alto y con una negra nube se confunde,
mientras un turbión hacia alta mar se lleva entretanto a Turno.
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Mira hacia atrás ignorante de todo y sin agradecer la salvación
y tiende a las estrellas su voz y sus dos manos:
"Padre todopoderoso, ¿de tan grande infamia
me has creído digno y has querido que tal castigo sufriera?
¿Adónde voy? ¿De dónde he salido? ¿Qué fuga me lleva y cómo?
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¿Volveré a ver de nuevo las murallas y el campo laurente?
¿Qué será de aquel puñado de hombres que me han seguido y a mis armas?
¿A todos los dejé (¡qué vergüenza!) en una muerte infanda
y ahora los veo dispersos y escucho los gemidos
de los que caen? ¿Qué pretendo? ¿Hasta dónde podrá abrirse