La Eneida
La Eneida 700
llevar en sus hombros las armas y poner en su casco los penachos.
Y lo mismo con Evante el frigio y Mimante, de Paris
compañero e igual, a quien Teano dio a luz siendo su padre
Amico la misma noche que, preñada de una tea,
la reina Ciseida a Paris; Paris en la ciudad de sus padres
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yace, tiene a un desconocido Mimante la costa laurente.
Y como el jabalí arrojado de las cumbres del monte
por el mordisco de los perros, a quien el Vésulo cubierto de pinos
defendió muchos años y muchos los pantanos laurentes
lo alimentaron con su bosque de cañas; luego que cayó en las redes,
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se detiene y gruñe feroz y eriza el espinazo
y nadie se atreve a irritarlo o a acercarse más,