La Eneida
La Eneida retrasándole; le secundan los compañeros con gran griterío
mientras escapa el padre bajo el pequeño escudo del hijo,
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y arrojan sus flechas y entorpecen de lejos al enemigo
con sus dardos. Eneas se enfurece y se mantiene a cubierto.
Y como cuando descargan las nubes con granizo
abundante y todo el que ara huye por los campos
y todo campesino y en seguro refugio se esconde el caminante
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o en las orillas del río o bajo el arco de un alto peñasco,
mientras llueve en las tierras, para poder con el regreso del sol
aprovechar el día: así por todas partes rodeado de dardos
aguanta Eneas la nube de la guerra mientras todo
descarga, y a Lauso increpa y a Lauso amenaza: