La Eneida
La Eneida como para sufrir que ocupe mi puesto ante la diestra enemiga
aquél al que engendré? ¿Por tus heridas va a salvarse tu padre
viviendo por tu muerte? ¡Ay, que al fin ahora siento, desgraciado
la desgracia infortunada, al fin la herida recibida en lo más hondo!
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También yo, hijo mío, mancillé con mis crímenes tu nombre,
expulsado por odio del trono y del cetro paterno.
Un castigo debía a mi patria y al rencor de los míos,
¡lo hubiera yo pagado con mil muertes de mi vida culpable!
Ahora estoyvivo y no abandono aún la luz y a los hombres.
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Pero lo haré." Al tiempo que esto dice se levanta sobre el muslo
dolorido, y aunque le faltan las fuerzas por la profunda herida,