La Eneida
La Eneida responde con su venia y añade además estas palabras:
"¿Qué inmerecida fortuna os enredó, latinos,
en guerra tan grande, y os hace evitar nuestra amistad?
¿La paz me pedís para los que, sin vida, perecieron
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por azares de Marte? En verdad, quisiera concertarla también con los vivos.
He venido porque los hados me asignaron el lugar y la sede
y no hago la guerra con el pueblo; vuestro rey rompió
nuestra hospitalidad y decidió acogerse a las armas de Turno.
Mejor habría sido que Turno se hubiera enfrentado a esta muerte;
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si se dispone a acabar la guerra por la fuerza, si a expulsar
a los teucros, debiera enfrentarse con estas armas mías:
vivirá aquél a quien la vida le concedieran el dios o su diestra.