La Eneida
La Eneida Partid ahora y entregad al fuego a vuestros pobres ciudadanos."
Había dicho Eneas. Ellos, atónitos y en silencio,
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se cambiaban miradas sin atreverse a hablar.
Entonces, anciano y siempre enemigo con odio
y acusaciones del joven Turno, Drances inició así a su vez
la respuesta: "Oh, grande por tu fama y mayor por tus armas,
héroe troyano. ¿Con qué alabanzas te igualaré al cielo?
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¿He de admirar primero tu justicia o tus gestas guerreras?
Agradecidos llevaremos estas palabras a la ciudad de nuestros padres,
y a ti, si Fortuna nos deja algún camino, con el rey Latino
te uniremos. Que se busque Turno sus propios pactos.
Y con gusto, además, levantaremos los sillares del destino