La Eneida
La Eneida la muerte a mi hijo, me servirá de consuelo que haya caÃdo
entre miles de volscos muertos, conduciendo a los teucros al Lacio.
Y no podrÃa yo honrarte, hijo mÃo, con funeral mejor
que el piadoso Eneas y que los nobles frigios
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y que los jefes etruscos, que todo el ejército etrusco.
Portan grandes trofeos de los que tu diestra ha enviado a la muerte;
te alzarÃas ahora tú también como tronco imponente en los campos,
si igual fuera su edad y la misma la fuerza de los años,
Turno. Mas, ¿por qué, desdichado, demoro a los teucros lejos de sus armas?
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Id y llevad al rey en la memoria este recado: