La Eneida
La Eneida los duros collados y tienen en lo más áspero sus pastos.
Toda esta región y la zona de pinos sobre el monte alto
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pase a la amistad de los teucros y justas cláusulas
de un tratado pactemos y llamémosles aliados del reino.
Establézcanse, si tanto lo desean, y funden su muralla.
Pero si es su intención apoderarse de otros territorios
y de otro pueblo y pueden abandonar nuestro suelo,
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construyamos con Ãtala madera dos veces diez naves,
o, si más pueden llenar, madera hay suficiente
junto a las aguas; que ellos mismos nos indiquen la forma
y el número de barcos y les daremos el bronce, las manos y el astillero.
Es más, para llevar mis palabras y firmar los pactos