La Eneida
La Eneida qué está pidiendo la suerte del pueblo, mas decirlo no osan.
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Que dé libertad para hablar y deje libres las palabras
aquel por cuyo infausto auspicio y costumbres siniestras
(lo diré claramente, aunque me amenace con armas y muerte)
cayeron las vidas de tantos jefes y vemos que se ha cubierto
la ciudad entera de luto, mientras provoca al campo
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troyano confiando en la huida al tiempo que asusta al cielo con sus armas.
Sólo uno has de añadir, oh el mejor de los reyes, un solo presente
a esos que en gran cantidad ordenas sean enviados y asignados
a los Dardánidas, y que no pueda vencerte la violencia
de nadie al dar tu hija a un yerno egregio y a un digno