La Eneida
La Eneida Por todas partes corre negra la sangre; siembran la ruina
con su espada peleando y buscan una hermosa muerte entre las heridas.
Entre tan gran matanza exulta la Amazona,
un pecho descubierto para el combate, Camila con su aljaba,
ybien multiplica flexibles astiles lanzándolos con la mano,
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bien incansable empuña con la diestra la pesada segur;
suena el arco de oro en su hombro y las armas de Diana.
Ella asimismo, si a veces volvía la espalda rechazada,
apunta con el arco hacia atrás dardos fugitivos.
Y con ella compañeras escogidas, la virgen Larina
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y Tula y Tarpeya que blande la segur de bronce,
hijas de Italia a quienes eligió como ornato propio la divina
Camila, buenas asistentes en la paz y en la guerra: