La Eneida
La Eneida 730
llamando a cada cual por su nombre y a los rechazados devuelve al combate.
"¿Qué miedo, tirrenos que todo lo aguantáis, como siempre
indolentes, qué cobardía tan grande se ha colado en vuestros corazones?
¡Una mujer os pone en fuga y rompe vuestras líneas!
¿Para qué el hierro empuñamos o estos dardos inútiles?
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Mas no sois perezosos para Venus y las batallas nocturnas
o cuando la curva flauta invita a las danzas de Baco.
¡Esperad las viandas y las copas de una mesa repleta
(ésa es vuestra pasión y vuestro celo) mientras anuncia el arúspice
propicio el sacrificio y una pingüe víctima os llama a los bosques profundos!" 740
Esto dicho, espolea él mismo su caballo hacia el centro,
dispuesto a morir, y como un torbellino se pone frente a Vénulo