La Eneida
La Eneida lanzándose hacia arriba; ella no ataca menos con su curvo
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pico a la que se resiste y a la vez azota el aire con las alas.
No de otro modo saca en triunfo Tarconte su presa
de las líneas tiburtinas. En pos del éxito y el ejemplo de su jefe
atacan los meónidas. Entonces Arrunte, deuda del destino,
mejor con la jabalina y su gran pericia, a la veloz Camila
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rodeó y busca por dónde probar mejor fortuna.
Allá donde en medio del combate se lanza Camila fiera,
allá acude Arrunte, y sigilosamente sigue sus pasos;
por donde, vencedora, regresa ella y se aleja del enemigo,
por ahí el joven a escondidas dirige sus rápidas riendas.
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Y éstos y los otros lugares y todos sus movimientos