La Eneida
La Eneida 790
de la virgen derrotada, ni despojo alguno; otras hazañas
me darán la fama. Que caiga derribada por la herida
esta peste terrible y volveré sin gloria a las ciudades de mi patria."
Lo escuchó Febo y acordó en su corazón concederle
parte de su voto y parte dispersó en el aire volátil.
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Concedió al suplicante derribar a Camila sorprendida
por repentina muerte; mas que su alta patria regresar le viera
no se lo dio, y las ráfagas se llevaron su voz a los Notos.
Así que cuando escapada de la mano silbó la lanza por las auras,
los volscos le prestaron toda su atención y todos pusieron
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sus ojos en la reina. Mas nada advirtió ella