La Eneida
La Eneida 825
que entre en combate y aleje a los troyanos de la ciudad.
Y ahora, adiós." Con estas frases al tiempo dejaba las riendas
cayendo a tierra sin quererlo; poco a poco se fue quedando
helada por todo el cuerpo, y posó el cuello
lánguido y la cabeza vencida por la muerte, dejando las armas,
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y se le escapa la vida con un gemido, doliente, a las sombras.
Entonces se alza un inmenso clamor que hiere los astros
de oro; muerta Camila se recrudece el combate,
atacan a la vez en apretada formación toda la tropa de los teucros
y los jefes etruscos y los escuadrones arcadios de Evandro.
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