La Eneida
La Eneida 860
los curvos extremos y quedaban las manos a la misma altura,
la izquierda en la punta de hierro, la derecha en la cuerda y el seno.
Al punto escuchó Arrunte el estridor del dardo, y, a la vez,
el aire silbando, y se clavó el hierro en su cuerpo.
De él, moribundo y suspirando por última vez, se olvidaron
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los compañeros y lo dejaron en el ignoto polvo de los campos.
Opis se deja llevar por sus alas al etéreo Olimpo.
Al perder a su reina, huye el primero el escuadrón ligero de Camila,
asustados huyen los rútulos, huye el bravo Atinas
y los dispersos caudillos y los manípulos abandonados
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