La Eneida
La Eneida sacudiendo el tronco de un árbol y a los vientos desafía
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con sus embestidas o se prepara para pelear barriendo la arena.
Entretanto no menos terrible con las armas de su madre
aguza Eneas su Marte y se inflama de ira,
satisfecho de dirimir la guerra con el pacto propuesto.
Conforta entonces a sus compañeros y el miedo del afligido Julo
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haciéndoles ver el destino, y ordena llevar respuesta cierta
al rey Latino y que los mensajeros le presenten condiciones de paz.
Nació el día siguiente y apenas regaba con su luz
las cumbres de los montes, cuando primero se alzan del profundo abismo
los caballos del Sol y luz respiran por las narices abiertas.
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