Cándido
Cándido Martin, que se habia recobrado del primer sobresalto, sospechó que la señora que se decia Cnnegunda era una buscona, el señor abate un tunante que habia abusado del candor de Candido, y el alguacil otro tuno de quien no era difícil desprenderse. Por no exponerse á tener que lidiar con la justicia, y con el hipo que tenia de ver á la verdadera Cunegunda, Candido, por consejo de Maitin, ofreció al alguacil tres diamantillos de tres mil duros cada uno. Ha, señor, le dixo el hombre de vara de justicia, aunque hubiera vm. cometido todos los delitos imaginables, seria el mas hombre de bien de este mundo. ¡Tres diamantes de tres mil duros cada uno! La vida perderia yo por vm., para lue le lleve á un calabozo. Todos los extrangeros son arrestados, pero déxelo por mi cuenta, que yo tengo mi hermano en Diepe en la Normandía, y le llevaré alla; y si tiene vm. algunos diamantes que darle, le tratará como yo propio. ¿Y porqué arrestan á todos los extranjeros? dixo Candido. El abate tomando entónces el hilo, respondió: Porque un miserable andrajoso del país de Atrebácia [Footnote: Artois. Daiuieu, el que hirió á Luis XV, era natural de Arras, capital del Artois.], que había oido decir disparates, ha cometido un parricidio, no como el del mes de Mayo de 1610, [Footnote: Francisco Kavaillac mató á Henrique IV de una puñalada en Mayo de 1610.] sino como el del mes de Diciembre de 1594, [Footnote: Juan Clialel, en Diciembre de 1594, hirió á Henrique quarto; pero la herida no fué de peligro.] y como otros muchos cometidos otros años y otros meses por andrajosos que habian oido decir disparates.