Contra el fanatismo religioso
Contra el fanatismo religioso Sin embargo, los ocho jueces de Toulouse condenaron a Jean Calas basándose en una acusación mucho más improbable; pues ni hubo ningún testigo ocular que haya dicho haber visto a un anciano enfermo, de sesenta y ocho años, agarrar él sólo a un joven de veintiocho y sumamente robusto.
Unos fanáticos han dicho solamente que otros fanáticos les habían dicho que habían oído decir a otros fanáticos que Jean Calas, gracias a una fuerza sobrenatural, había ahorcado a su hijo. Se ha dictado por lo tanto una sentencia absurda basada en acusaciones absurdas.
No hay más remedio para semejante jurisprudencia que aquellos que adquieren el derecho de juzgar a los hombres realicen de ahora en adelante mejores estudios.
Este escrito sobre la tolerancia es una petición que la humanidad hace muy humildemente al poder y a la prudencia. Siembro un grano que algún día podrá producir una cosecha. Esperemos todo del tiempo, de la bondad del rey, de la sabiduría de sus ministros y del espíritu de la razón que comienza a expandir su luz por doquier.