Contra el fanatismo religioso
Contra el fanatismo religioso Sin embargo, la familia siguió teniendo algunos enemigos, pues se trataba de religión. Varias personas, que en Francia llaman devotas, dijeron altivamente que valía más entregar a la rueda a un viejo calvinista inocente que exponer a ocho consejeros del Languedoc a admitir que se habían equivocado; incluso se hizo uso de esta expresión: «Hay más magistrados que Calas», de donde se deducía que la familia Calas debía ser inmolada en honor de la magistratura. No se pensaba que el honor de los jueces consiste, como el de los demás hombres, en reparar sus faltas. En Francia no se cree que el papa, asistido por sus cardenales, sea infalible: del mismo modo se podría creer que ocho jueces de Toulouse no lo son. El resto de gente sensible y desinteresada decía que la sentencia de Toulouse se hubiera anulado en toda Europa, cuando incluso unas meras consideraciones particulares impedirían que fuera anulada en el Consejo.
Tal era el estado de esta asombrosa aventura cuando hizo nacer en personas imparciales, pero sensibles, el propósito de presentar al público algunas reflexiones sobre la tolerancia, sobre la indulgencia, sobre la conmiseración, que el abate Houteville llama dogma monstruoso, en su declamación ampulosa y errónea sobre los hechos, y que para la razón es una cualidad de la naturaleza.