Contra el fanatismo religioso
Contra el fanatismo religioso Si los penitentes blancos fueron la causa del suplicio de un inocente, de la ruina total de una familia, de su dispersión y de un oprobio que no debería ser achacado sino a la injusticia pero que recae sobre el suplicio; si esta precipitación de los penitentes blancos por celebrar como un santo a quien se hubiera debido arrastrar por el fango ha hecho morir en la rueda a un padre de familia virtuoso, esa desgracia debe sin duda hacerlos penitentes para el resto de sus vidas: ellos y los jueces deben llorar, pero no con un largo hábito blanco y una máscara sobre sus rostros, que escondería sus lágrimas.