Contra el fanatismo religioso
Contra el fanatismo religioso Se ha sospechado que ciertos obispos franceses han creÃdo que no conviene ni a su honor ni a su interés el tener en sus diócesis a calvinistas, y que ahà reside el mayor obstáculo para la tolerancia: no puedo creerlo. La corporación de los obispos de Francia está compuesta por gente de calidad, que piensan y que actúan con una nobleza digna de su cuna; son caritativos y generosos, es esa una justicia que se les debe rendir: deben pensar que ciertamente sus diocesanos fugitivos no se convertirán en los paÃses extranjeros, y que, vueltos junto a sus pastores, podrÃan ser iluminados por sus instrucciones e influidos por su ejemplo; convertirlos redundarÃa en su honor: lo temporal nada perderÃa con ello; y cuantos más ciudadanos hubiera, más rendirÃan las tierras de los prelados.
Un obispo de Varmia, en Polonia, tenÃa a un anabaptista como granjero y a un sociniano de recibidor; se le propuso que los echase y los persiguiese, al uno porque no creÃa en la consustancialidad y al otro porque no bautizaba a su hijo hasta que tuviera quince años: respondió que serÃan eternamente condenados en el otro mundo pero que en este mundo le eran muy necesarios.