Contra el fanatismo religioso
Contra el fanatismo religioso Si la persecución contra aquellos con quienes disputamos fuese una acción santa, hay que admitir que aquel que hubiera hecho matar a más herejes serÃa el santo más grande del paraÃso. ¿Qué impresión causarÃa un hombre que se hubiera contentado con despojar a sus hermanos y arrojarlos a los calabozos, comparado con un fanático que hubiera masacrado a centenares de ellos en la noche de San Bartolomé?
El sucesor de san Pedro y su consistorio no pueden errar; aprobaron, celebraron, consagraron la acción de la noche de San Bartolomé, luego esa acción era bien santa; luego entre dos asesinos iguales en su piedad el que hubiera despanzurrado a veinticuatro mujeres hugonotes preñadas debe ser glorificado el doble que aquel que no hubiera despanzurrado más que a doce; por la misma razón, los fanáticos de las Cevenas debÃan creer que serÃan glorificados en proporción con el número de sacerdotes, religiosos y mujeres católicas que degollasen. Extraños tÃtulos son esos para la gloria eterna.