Contra el fanatismo religioso
Contra el fanatismo religioso Está claro que según esta alegoría, al no referirse más que al reino de los Cielos, con toda seguridad ningún hombre debe asignarse el derecho de amarrar o de encerrar a su vecino si viniera a cenar a su casa sin vestir un atuendo de bodas conveniente; y en la historia no conozco a ningún príncipe que haya hecho ahorcar a un cortesano por un motivo semejante; tampoco hay que temer que cuando el emperador envíe a sus pajes a los príncipes del Imperio para invitarlos a cenar, esos príncipes maten a los pajes. La invitación al festín significa la predicación de la salvación; la muerte de los enviados del príncipe representa la persecución contra aquellos que predican la prudencia y la virtud.