Contra el fanatismo religioso
Contra el fanatismo religioso La fe no se inspira a golpes de espada. (Cérisier, Sobre los reinados de Enrique IV y de Luis XIII).
Es un celo bárbaro el de quien pretende implantar la religión en los corazones, como si la persuasión pudiese ser el efecto de la obligación. (Boulainvilliers, Situación de Francia).
Pasa con la religión como con el amor: con ordenarlo nada se consigue, con la obligación aún menos; nada hay más independiente que amar y creer. (Amelot de la Houssaye, sobre las Cartas del cardenal de Ossat).
Si el cielo os ha amado lo bastante como para haceros ver la verdad, os ha concedido una gran gracia: pero ¿corresponde a quienes han obtenido la herencia de su padre odiar a los que no la tienen? (El espíritu de las leyes, libro 25).