Contra el fanatismo religioso
Contra el fanatismo religioso Se podría hacer un libro enorme, todo él compuesto por pasajes semejantes. Nuestras historias, nuestros discursos, nuestros sermones, nuestras obras de moral, nuestros catecismos, respiran todos, enseñan hoy todos ese deber sagrado de la indulgencia. ¿Por qué fatalidad, por qué inconsecuencia desmentiríamos en la práctica una teoría que anunciamos diariamente? Cuando nuestras acciones desmienten nuestra moral es que creemos que hay alguna ventaja a nuestro favor haciendo lo contrario de lo que enseñamos; pero la verdad es que no hay ventaja alguna en perseguir a quienes no piensan como nosotros, y en hacernos odiar por ello. Hay por lo tanto, repito, una absurdidad en la intolerancia.