Contra el fanatismo religioso
Contra el fanatismo religioso Uno de los más asombrosos ejemplos de fanatismo ha sido una pequeña secta en Dinamarca, cuyo principio era el mejor del mundo. Esta gente querÃa procurar la salvación eterna a sus hermanos, pero las consecuencias de ese principio eran singulares. SabÃan que todos los niños que mueren sin bautismo se condenan y que los que tienen la fortuna de morir inmediatamente después de haber recibido el bautismo disfrutan de la gloria eterna: se iban a degollar a los niños y niñas recién bautizados que podÃan encontrar; sin duda era hacerles el mayor bien que se les podÃa procurar: se los preservaba a la vez del pecado, de las miserias de esta vida y del infierno; se los enviaba infaliblemente al Cielo. Pero estas gentes caritativas no consideraban que no está permitido hacer un pequeño mal por un gran bien; que no tenÃan ningún derecho sobre la vida de aquellos pequeños; que la mayorÃa de los padres y madres son lo bastante carnales para preferir tener a su lado a sus hijos y a sus hijas antes que verlos degollar para ir al paraÃso; y que, en una palabra, el magistrado debe castigar el homicidio, aunque se realice con buena intención.