El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Las guerras de los soberanos de las monarquías cristianas carecen casi siempre de interés para las naciones. Ejércitos mercenarios, reclutados por orden de un ministro y dirigidos por un general que obedece ciegamente a ese ministro, emprenden campañas ruinosas, sin que el rey en cuyo nombre combaten tenga la esperanza o siquiera el propósito de quedarse totalmente con el patrimonio del vencido. El pueblo vencedor jamás se aprovecha de los despojos del pueblo vencido: él lo paga todo; sufre tanto cuando la suerte es favorable en las armas como en la adversidad, y la paz le es tan necesaria después de la más grande victoria como cuando los enemigos han tomado sus plazas fronterizas.
El cardenal necesitaba dos cosas para consumar felizmente su ministerio: hacer la paz y asegu rar la tranquilidad del estado con el casamiento del rey. Durante su enfermedad, las intrigas le hicieron ver cuán necesario era un heredero del trono para la grandeza del ministro. Todas estas consideraciones lo determinaron a acelerar el casamiento de Luis XIV. Dos partidos se presentaban, la hija del rey de España y la princesa de Saboya. El corazón del rey estaba comprometido, amaba perdidamente a la señorita de Mancini, una de las sobrinas del cardenal; nacido con un corazón tierno y firmeza en sus resoluciones, lleno de pasión y sin experiencia, hubiera podido decidirse a casarse con su amada.