El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Carlos II, rey titular de Inglaterra, más desdichado entonces que el duque de Lorena, se dirigió a las cercanías de los Pirineos donde se trataba la paz. Imploró el socorro de don Luis y de Mazarino. Tenía la esperanza de que los reyes, sus primos hermanos, reunidos, se atrevieran por fin a vengar una causa común a todos los soberanos puesto que Cromwell ya no existía; ni siquiera pudo obtener una entrevista con Mazarino o con don Luis. Lockhart, el embajador de la república de Inglaterra, estaba en San Juan de Luz; se hacía respetar todavía después de muerto el protector, y los dos ministros, por el temor de molestar al inglés rehusaron ver a Carlos II. Pensaban que su restablecimiento era imposible, puesto que todas las facciones inglesas, aunque estaban divididas entre sí, se unían en el propósito de no reconocer jamás rey alguno. Ambos ministros se equivocaron: el destino hizo pocos meses más tarde, lo que hubieran podido emprender para su gloria los dos ministros. Carlos fué llamado a sus estados por los ingleses sin que un solo potentado de Europa se hubiese creído en el deber ni de impedir la muerte del padre ni de ayudar al restablecimiento del hijo. Lo recibieron en las llanuras de Douvres veinte mil ciudadanos que se arrodillaron ante él y algunos ancianos allí presentes me contaron que casi todo el mundo estallaba en llanto. Quizá no haya habido nunca espectáculo más conmovedor ni revolución más repentina. Este cambio se llevó mucho menos tiempo del que necesitó el tratado de los Pirineos para terminarse; y Carlos II era ya dueño pacífico de Inglaterra cuando Luis XIV no se había casado todavía por poder.