El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV (Agosto de 166o) Al fin el cardenal Mazarino pudo llevar al rey y a la nueva reina a París. Un padre que hubiera casado a su hijo sin dejarle la administración de sus bienes, hubiera procedido de la misma manera que Mazarino; volvió más poderoso y más celoso de su poder, y aún de los honores, que nunca. Exigió y obtuvo del parlamento que acudieran a arengarlo algunos diputados; fué algo sin precedente en la monarquía, aunque no era una reparación excesiva del mal que el parlamento le había hecho. No volvió a dar la mano en tercer lugar a los príncipes de la sangre como en otro tiempo lo hiciera. El que trató a, don Luis de Haro como igual quiso tratar al gran Condé como inferior. Vivía entonces con fausto real, teniendo, además de sus guardias, una compañía de mosqueteros, que después fué la segunda compañía de los mosqueteros del rey.[52] Ya no se tuvo libre acceso a su persona, y si alguien era lo bastante torpe como cortesano para solicitar una gracia al rey, estaba perdido. La reina madre, durante tanto tiempo protectora obstinada de Mazarino contra Francia, perdió su prestigio cuando ya no le fué útil, y el rey, su hijo, criado en una sumisión ciega al ministro, no podía sacudir el yugo que le había impuesto y que se impuso a sí misma; la reina respetaba su obra y Luis XIV no se atrevía a reinar en vida de Mazarino.