El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Portugal daba en esa época un extraño espectáculo a Europa. Don Alfonso, hijo indigno del feliz don Juan de Braganza, reinaba en él: era iracundo e imbécil. Su mujer, hija del duque de Nemours, enamorada de don Pedro, hermano de Alfonso, se atrevió a concebir el proyecto de destronar a su marido y casarse con su amante. El embrutecimiento del marido justificó la audacia de la reina. Era de una fuerza corporal superior al común; tuvo, y no lo recató, de una cortesana un hijo que reconoció; había hecho vida matrimonial largo tiempo con la reina, pero, a pesar de todo, ella lo acusó de impotencia; y habiendo adquirido en el reino, con su habilidad, la autoridad que su marido había perdido con su furor, lo hizo encerrar (noviembre de 1667). No tardó en conseguir de Roma una bula para casarse con su cuñado. No es sorprendente que Roma concediera esta bula; pero sí lo es que personas todopoderosas la necesitaran. Lo que Julio II otorgó sin dificultad al rey de Inglaterra Enrique VIII,[64] lo concedió Clemente IX a la esposa de un rey de Portugal. La más pequeña intriga logra en una época lo que las mayores razones no consiguen en otra. Ha habido siempre dos pesos y dos medidas para los derechos todos de los reyes y de las gentes; y esas dos medidas estaban en el Vaticano desde que los papas comenzaron a influir en los asuntos de Europa. Sería imposible comprender cómo tantas naciones habían dejado una tan extraña autoridad al pontífice de Roma, si no se supiera cuánta fuerza tiene la costumbre.