El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Contra Turena, Condé, Luxemburgo, Vauban, ciento treinta mil combatientes, una artillerÃa prodigiosa, y dinero con el cual se atacaba también la fidelidad de los comandantes de las plazas enemigas, Holanda sólo podÃa oponer un joven prÃncipe de constitución débil, que no habÃa visto asedios ni combates, y alrededor de veinticinco mil malos soldados, que eran los que formaban entonces toda la guardia del paÃs. El prÃncipe Guillermo de Orange, de veintidós años, acababa de ser elegido capitán general de las fuerzas de tierra por los votos de la nación: Juan de Witt, el gran pensionario, habÃa consentido por necesidad. Bajo la flema holandesa, el prÃncipe alimentaba el fuego de la ambición y de la gloria, que se manifestó siempre en su conducta, sin faltar jamás en sus discursos. Su humor era frÃo y severo, su genio activo y penetrante, su valor, que no retrocedió jamás, hizo soportar a su cuerpo débil y lánguido fatigas superiores a sus fuerzas. Era valeroso sin ostentación, ambicioso pero enemigo del fausto; nacido con una obstinación flemática hecha para combatir la adversidad, inclinado a los asuntos de estado y a la guerra, ignorante de los placeres ligados a la grandeza y de los propios de la humanidad, en una palabra, lo contrario de Luis XIV, en casi todo.