El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Al principio no pudo detener el torrente que se desbordaba sobre su patria. Sus fuerzas eran muy poca cosa; su poder mismo estaba limitado por los Estados. Las armas francesas iban a arrojarse de golpe sobre Holanda, a quien nada socorría: el imprudente duque de Lorena que quiso reclutar tropas para unir su suerte a la de esta república, acababa de ver a toda Lorena tomada por las tropas francesas, con la misma facilidad con que se apodera uno de Aviñón cuando se está descontento del papa.
Entretanto, el rey hacía avanzar sus ejércitos hacia el Rin, en los países que lindan con Holanda, Colonia y Flandes. Ordenaba distribuir dinero en todos los pueblos para pagar el daño que pudieran hacer sus tropas. Si algún gentilhombre de los alrededores iba a quejarse, podía estar seguro de recibir un presente. Un enviado del gobernador de los Países Bajos presentó una reclamación al rey por algunos perjuicios cometidos por las tropas y recibió de manos del rey su retrato enriquecido con diamantes, estimado en más de doce mil francos. Esta conducta atraía la admiración de las gentes y aumentaba el temor de su poder.