El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV El rey, temido en todas partes, no pensó sino en hacerse temer más (i68o). El desarrollo de su marina superó las esperanzas de los franceses y los temores de Europa: tuvo sesenta mil marineros (1681, 1682). Leyes tan severas como las de la disciplina de los ejércitos de tierra hacían cumplir su deber a esos hombres rudos. Inglaterra y Holanda, esas dos potencias marítimas, no tenían tantos hombres de mar ni leyes tan buenas. Se crearon compañías de cadetes en las plazas fronterizas, y de guardias marinas en los puertos, integradas por jóvenes que aprendían todas las artes convenientes a su profesión bajo la dirección de maestros pagados por el tesoro público.
Se hicieron enormes gastos para construir el puerto de Tolón, sobre el Mediterráneo, con capacidad para cien barcos de guerra y dotado de un arsenal y de magníficos almacenes. Sobre el océano se construía, según un plan igualmente grande, el puerto de Brest. Dunkerque y el Havre-de-Grâce se llenaban de barcos; en Rochefort se forzaba a la naturaleza.