El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV En una palabra, el rey poseía más de cien grandes naves de guerra, algunas de las cuales llevaban cien cañones y algunas otras incluso más. No permanecían ociosas en los puertos. Sus escuadras, al mando de Duquesne, limpiaban los mares infestados por los corsarios de Trípoli y Argel. Se vengó de Argel con la ayuda de un nuevo invento cuyo descubrimiento fué debido al cuidado que puso en estimular a todos los genios de su siglo. Esta invención funesta, pero admirable, es la de las galeotas bombardas, con las cuales pueden reducirse a cenizas las ciudades marítimas. Hubo un joven llamado Bernard Renaud, conocido por el nombre del pequeño Renaud, el cual, sin haber servido nunca en los barcos, era un excelente marino a fuerza de genio. Colbert, que sacaba a los hombres de mérito de su oscuridad, lo había llamado con frecuencia al consejo de la marina, inclusive en presencia del rey. Gracias a los cuidados y a las luces de Renaud se seguía desde hacía poco un método más regular y más fácil para la construcción de barcos. Renaud se atrevió a proponer en el consejo bombardear Argel con una flota. Se tenía la idea de que los morteros sólo podían colocarse sobre un terreno sólido. Se opusieron a la proposición. Soportó la oposición y las burlas que todo inventor debe esperar, pero su firmeza y la elocuencia que poseen generalmente los hombres poseídos de sus invenciones, determinaron al rey a permitir el ensayo de la novedad.