El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Imperiale Lescaro, dux de Génova, con los senadores Lomellino, Garibaldi, Durazzo y Salvago se dirigieron a Versalles a cumplir con todo lo que el rey les exigía.[103] El dux, en traje de ceremonia, habló, cubierto con un gorro de terciopelo rojo que se quitaba frecuentemente: su discurso y sus demostraciones de sumisión le eran dictadas por Seignelai. El rey lo escuchó sentado y cubierto, pero como en todos los actos de su vida unía la cortesía a la dignidad, trató a Lescaro y a los senadores con tanta bondad como fausto. Los ministros Louvois, Croissi y Seignelai le hicieron sentir más su altanería. De ahí que el dux dijera: “El rey deja a nuestros corazones sin libertad por la manera de recibirnos; pero sus ministros nos la devuelven.” El dux era hombre de mucho ingenio; todo el mundo sabe que al preguntarle el marqués de Seignelai, que qué era lo que encontraba de más singular en Versalles, le respondió: El verme yo aquí.