El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV (2 de febrero de 1702) El príncipe Eugenio conservó constantemente su superioridad sobre el mariscal de Villeroi. Por último, en mitad del invierno, un día que el mariscal dormía tranquilamente en Cremona, ciudad bastante fortificada y provista de una numerosa guarnición, fué despertado por el ruido de una descarga de mosquetes. Se levanta apresuradamente, monta a caballo, y lo primero que se encuentra es un escuadrón enemigo. Inmediatamente, hacen prisionero al mariscal y, se lo llevan fuera de la ciudad, sin que supiera lo que pasaba, ni pudiera imaginarse la causa de tan extraño suceso. El príncipe Eugenio estaba ya en Cremona. Un sacerdote llamado Bozzoli, preboste de Santa María la Nueva, había hecho entrar a las tropas alemanas por una alcantarilla. Por esta alcantarilla entraron cuatrocientos soldados en la casa del sacerdote, que degollaron a las guardias de las dos puertas; abiertas las dos puertas, el príncipe Eugenio entró con cuatro mil hombres. Todo fué hecho antes de que el gobernador —un español— lo sospechara, y antes de que el mariscal de Villeroi se despertara. El secreto, el orden, la diligencia, todas las precauciones posibles prepararon la empresa. El gobernador español aparece en el primer momento en las calles con algunos soldados y lo matan de un tiro de fusil; mueren todos los oficiales generales o son capturados, a excepción del conde de Revel, teniente general, y del marqués de Praslìn. El azar inutilizó la prudencia del príncipe Eugenio.