El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Marlborough, guerrero infatigable durante la campaña, se convertía en un negociador igualmente activo durante el invierno. Iba a La Haya y a todas las cortes de Alemania. Persuadía a los holandeses de esforzarse hasta el agotamiento para abatir a Francia; atizaba los resentimientos del elector palatino; acudía a halagar la soberbia del elector de Brandeburgo cuando este príncipe quería ser rey, ofreciéndole la servilleta en la mesa, para sacarle una ayuda de siete u ocho mil soldados. El príncipe Eugenio, por su parte, no terminaba una campaña más que para ir a hacer a Viena los preparativos de la otra. Se sabe que los ejércitos están bien provistos cuando su general es el ministro. Estos dos hombres, mandando juntos o separadamente, estuvieron constantemente en contacto; conferenciaban con frecuencia en La Haya con el gran pensionario Heinsius y el escribano Fagel, que gobernaba las Provincias Unidas con tanta ilustración como los Barnevelt y los de Witt, y con mayor fortuna. Hacían mover de común acuerdo los resortes de la mitad de Europa contra la. casa de Borbón; y el ministerio de Francia era entonces muy débil para resistir durante mucho tiempo a esas fuerzas reunidas. Guardaron siempre entre sí el secreto de su plan de campaña. Combinaban personalmente sus planes y se los confiaban a los que debían secundarlos en el instante de la ejecución. Chamillart, al contrario, que no era ni político ni guerrero, ni siquiera buen financista, no obstante lo cual desempeñaba el papel de primer ministro; incapaz como era de tomar medidas por sí mismo, las recibía de manos de sus subalternos. A veces, su secreto era divulgado antes inclusive de que supiera con exactitud lo que se debía hacer. El marqués de Feuquières se lo reprocha con razón; y madame de Maintenon confiesa en sus cartas que ese hombre elegido por ella era un ministro incapaz. Ésta fué una de las causas principales de la desgracia de Francia.