El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Churchill, conde y luego duque de Marlborough, declarado general de las tropas inglesas y holandesas en el año 1702, fue el hombre más fatal para la grandeza de Francia que haya existido en varios siglos. No era uno de esos generales a los que un ministro les da por escrito el proyecto de una campaña, y que, después de seguir a la cabeza de un ejército las órdenes del gabinete, vuelven a maquinar el honor de seguir sirviendo. Gobernaba entonces a la reina de Inglaterra, por la necesidad que se tenía de él y por la autoridad que su mujer ejercía sobre el espíritu de la reina. Manejaba al Parlamento por su prestigio y por el de Godolphin, gran tesorero, cuyo hijo se casó con su hija. Así, pues, dueño de la corte, del Parlamento, de la guerra y de las finanzas, más rey de lo que lo había sido Guillermo, tan político como él y como capitán muy superior, hizo más de lo que los aliados se atrevían a esperar. Tenía, por sobre todos los generales de su tiempo, ese valor tranquilo en medio de la confusión y esa serenidad de alma en el peligro que los ingleses llaman cold head, cabeza fría. Esta cualidad es tal vez el don primordial de la naturaleza para el mando, cualidad que les dio antiguamente tantas victorias a los ingleses sobre los franceses en las llanuras de Poitiers, de Creci y de Azincourt.