El Siglo de Luis XIV

El Siglo de Luis XIV

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De todas las acciones de guerra, fué en ésta donde la bayoneta hizo mayor carnicería. La impetuosidad de los franceses les daba gran ventaja utilizando esta arma, pero después se ha hecho más amenazadora que mortífera, al prevalecer el fuego sostenido y continuado. Los alemanes y los ingleses se acostumbraron a disparar por divisiones con más orden y prontitud que los franceses. Los prusianos fueron los primeros en cargar sus fusiles con baquetas de hierro. El segundo rey de Prusia los adiestró para que pudieran tirar seis tiros por minuto con facilidad. La descarga simultánea de tres filas de soldados y el avance rápido inmediato deciden hoy la suerte de las batallas. Los cañones de campaña causan un efecto no menos temible, los batallones debilitados por este fuego no esperan el ataque de las bayonetas, y la caballería acaba de destrozarlos. Así, pues, la bayoneta asusta más que mata y la espada se ha tornado absolutamente inútil para la infantería. La fuerza corporal, la destreza, el coraje del combatiente ya no le sirven de nada. Los batallones se han convertido en grandes máquinas, la mejor montada de las cuales descompone inevitablemente a la que se le enfrenta. Prec isa mente por esta razón, el príncipe Eugenio ganó a los turcos las célebres batallas de Temesvar y de Belgrado, en las que los turcos habrían logrado probablemente la victoria por su superioridad numérica, si sólo se hubiera tratado de una refriega. Así, pues, el arte de destruirse no es sólo totalmente distinto de como era antes de la invención de la pólvora, sino de como era hace cien años.


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